Sofía se había quedado atónita mirando al señor López sin poder creer que la hubiera aceptado así de fácil, aún cuando ella se había negado. Al parecer lo hacía como un favor a la señora Imelda, a la que se propuso no hacer quedar mal y agradecer más tarde. Nunca más tendría que regresar a ese horrible lugar. —Muy bien, para iniciar venga conmigo —dijo sin esperar por la respuesta de Sofía, que lo siguió mirando la tarjeta brillar en su mano, hasta una puerta en un costado del despacho que daba a otro —esta es su oficina, como ve, tiene de todo lo que pueda necesitar, su trabajo de hoy será estudiar todas las recomendaciones que le dejó la señora Imelda. Supongo por su título que sabe andar con todo ello. —Sí, sí señor, sé todo lo que dice mi expediente, no le mentí —contestó todavía mirando la tarjeta de banco en su mano temblorosa sin creer que: ¡estaba salvada! Imelda no la había engañado. —Muy bien, mire este teléfono blanco es para cuando llame mi madre, se llama Elvira, solo
Última atualização : 2023-09-03 Ler mais