Share

4. GRAN ERROR

Penulis: Bris
last update Tanggal publikasi: 2023-09-06 23:47:08

Sofía decidió quedarse, no podía perder el trabajo. Se sintió aún más incómoda al inspeccionar la habitación. No tenía idea de qué tipo de establecimiento era ese y se preguntaba si su jefe estaba involucrado en algo ilegal. Con toda su riqueza, ¿qué hacía en un lugar tan sórdido? Reflexionó sobre esto mientras intentaba encontrar algo que no fuera demasiado revelador para usar. 

Al no tener otra opción, se cambió rápidamente y se puso una máscara que parecía cuanto menos grotesca. Mientras jugueteaba con las prendas desconocidas, la mente de Sofía daba vueltas. 

 —Esto es una locura—, murmuró para sí misma. —¿En qué me he metido?

 Se vislumbró en un espejo sucio y apenas reconoció su reflejo. El disfraz era mucho más revelador que cualquier cosa que hubiera usado antes. Tiró del dobladillo, intentando en vano alargarlo.

 —¿Ya estás decente?— La mujer preguntó impaciente a través de la puerta. —El tiempo corre, amor.

—Estoy... estoy lista—, gritó, con voz temblorosa. Sofía respiró hondo y se armó de valor. 

 Cuando se abrió la puerta, Sofía se hizo el firme propósito de acabar con su misión. Encontraría a su jefe, le explicaría el malentendido y saldría de ese lugar lo más rápido posible. Lo que no sabía ella era que las sorpresas de la noche estaban lejos de terminar.

 Sofía dejó todas sus pertenencias sobre la mesa, incluidas sus gafas, lo que disminuyó mucho su visión. Esperó ansiosamente a que la mujer regresara y la llevara a ver a su jefe. Sintiéndose vulnerable y asustada, no sabía qué esperar. —Le explicaré todo a mi jefe y me iré inmediatamente—, pensó mientras intentaba bajarse el vestido negro que se había puesto y que apenas cubría sus redondeadas nalgas.

Cuando la mujer regresó, observó de cerca a Sofía. A pesar de la habitual apariencia modesta de Sofía con sus gafas de gran tamaño, la mujer notó que tenía una figura bien formada y un cabello espeso y hermoso que le caía hasta la cintura, todavía atado en un moño.

La mujer se acercó y soltó el cabello de Sofía, dejándolo caer en cascada. Sofía se sentía incómoda con la atención que recibía y se preguntaba qué estaba pasando. La mujer la miró con una sonrisa pícara y le dijo: 

—Bueno…, ¡eres una caja de sorpresas! Tienes suerte de tener una figura tan hermosa. Deberías usar lentes de contacto en lugar de esos anteojos gruesos; no eres nada fea.

—Señora, sólo quiero hablar con mi jefe—, susurró. —Necesito decirle algo urgente y luego me iré.

—Por supuesto, lo verás en un momento —la mujer terminó de inspeccionarla con una sonrisa. — Espera aquí. No te muevas, no intentes escapar. Si te portas bien, todos tus problemas terminarán.

 Sofía se preguntó qué estaba pasando y por qué la mujer había dicho eso. Sintiéndose vulnerable y asustada, consideró brevemente irse, pero luego se dio cuenta de que era demasiado tarde para arrepentirse. Tenía que decirle a su jefe que la chica no llegaría y que debía buscar otra o retirarse. Tomó su teléfono y marcó su número, pero estaba apagado. 
—Ya es tarde para arrepentirte —se dijo, pero estaba tan asustada que llamó a Fenicio con el mismo resultado. — ¿Por qué no me contestan?

 Guardó el teléfono, y esperó nerviosamente, escuchando los extraños sonidos provenientes de diferentes lugares. Se abrazó a sí misma, asustada, pero no podía permitirse el lujo de perder su trabajo. Ella no quería regresar al orfanato y caer en manos de aquel terrible doctor que deseaba vender su virginidad al mayor postor. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para mantener su empleo. 

 En ese momento, la mujer regresó y, sin decir palabra, la tomó de la mano y la condujo, casi arrastrándola, por un pasillo estrecho y aún más lúgubre, mientras le daba instrucciones.

—Simplemente desempeña el papel que el cliente quiera que desempeñes. No dejes que te quite la máscara, aunque no creo que lo haga— seguía hablando la mujer.

—¿Cliente? Es... es mi jefe—, tartamudeó.

—Claro, es tu jefe. Bueno, si lo conoces, mejor aún—, dijo, mientras seguía arrastrando a Sofía por el lúgubre pasillo. Nosotros no sabemos quién es. Si es tu jefe, sabrás cómo complacerlo. Cuando termines, vuelve al cuarto por tus cosas y allí me verás. Con ese cuerpo, ya veo porque tu jefe se esconde aquí.  Tienes un gran futuro, amor. Sólo es cuestión de mejorarte un poco para que te tome en serio y no te traiga a lugares como este.

 Sofía apenas podía oír lo que decía la mujer por el ruido ambiental, ni podía ver hacia dónde iba, ya que no llevaba sus gafas gruesas y le costaba caminar con tacones altos. Escuchó aterrorizada los diversos sonidos mientras pasaban por las puertas, sin saber qué había detrás de ellos. Finalmente, la mujer la detuvo frente a uno. 

—Aquí es donde está tu jefe. Hazlo bien y tu futuro estará garantizado—, dijo la mujer.

Sofía se sintió aún más incómoda al escuchar estas palabras y trató de alejarse, pero la mujer la agarró del brazo, obligándola a quedarse en la habitación.

—Ahora, ahora — la reprendió la mujer, apretando ligeramente su agarre. —No seas tímida, amor. Los clientes pagan mucho dinero por un poco de misterio.

. —Por favor— el corazón de Sofía se aceleró y tartamudeó, —ha habido un malentendido. No estoy… no estoy aquí para lo que piensas. 

—Oh, ahórrame el acto inocente —dijo la mujer poniendo los ojos en blanco.  —Se ha hecho hasta la muerte. Ahora, escucha con atención. Debes entrar en esa habitación y hacer exactamente lo que te dicen. ¿Entendido?

Mientras la mujer la empujaba hacia adentro justo antes de cerrar la puerta detrás de ella.  Sofía sintió una oleada de pánico. Esto era mucho más allá de cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez, y sabía que tenía que encontrar una salida, y rápido. Sofía se encontró frente a un hombre sentado en una silla, a quien intentaba discernir si era el señor López, sonriendo lujuriosamente mientras acariciándose a sí mismo. Se sintió incómoda y asustada, pero recordó las palabras de la mujer y trató de comportarse según sus instrucciones. Después de todo, no tenía nada que temer; era su jefe. Ella avanzó lentamente, sin poder ver con claridad, decidida a decirle la verdad.

—L-lo siento por venir, s-señor—, tartamudeó. —Sólo vine a.., ¿señor López, es usted?

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Komen (2)
goodnovel comment avatar
Rosa Carpio
como es posible que ella piense así si ella misma conservo la cita para su jefe y ella misma fue a ese lugar como que tengas vueltas en nesesarias en esta historia
goodnovel comment avatar
valentina Berroa
muy bien por Sofía .......
LIHAT SEMUA KOMENTAR

Bab terbaru

  • Mi pequeño y gran secreto   EPÍLOGO

    En el dorado crepúsculo de una era, la familia Cavendish y sus seres queridos se encontraban en un remanso de paz que, tras años de turbulencias, parecía un sueño cristalizado en la realidad. La mansión, se mantenía como el corazón palpitante de la familia, un lugar donde el pasado y el futuro se entrelazaban en perfecta armonía. Elvira y Sir Alexander, eran el núcleo de un amor que se extendía a través de su hijo hacía sus nietos, pequeñas chispas de su legado que llenaban cada rincón con risas y carreras. Su vejez era un lienzo pintado con los colores del atardecer, cálidos y acogedores. —Padres —los llamó César al entrar junto a la feliz Sofía y sus hijos— tenemos una noticia que anunciar. —¿Y cuál es si se puede saber? —preguntó Sir Alexander. —Pues no sé si alguno de ustedes se acuerda de que Sofí y yo estamos casados, pero nunca celebramos una boda, y quiero que lo hagamos ahora, que todo parece que está en su lugar. Mamá, ¿nos ayudas? La petición de César resonó en el a

  • Mi pequeño y gran secreto   320. FINAL FELIZ

    Luego de la enorme expectación que creo enseñar a la IA al mundo. Y ante el llamado del mayordomo, haciendo que todos se colocaran de nuevo en sus puestos y se concentraran en las palabras que estaba diciendo el padre de la iglesia. La ceremonia continuó con una mezcla de tradición y modernidad, reflejando el vínculo entre lo humano y lo artificial. 
 —Ya pueden decir sus votos — declaró el padre. César visiblemente nervioso y emocionado, fue el primero que decidió hacerlo, Dio un paso para acercarse aún más a Sofía y le tomó las manos con amor antes de iniciar a hablar. —Sofía, mi compañera de vida, mi faro en la oscuridad, mi risa en la duda, hoy, frente a la familia, amigos y la presencia etérea de Airis, reafirmo mi amor por ti. Desde aquellos días tempestuosos en que mi corazón se encontraba en su punto más frágil, hasta este momento bajo el cielo abierto y sereno, has sido mi constante, mi salvación. ... César se detuvo un momento antes de continuar sin dejar de mirar a

  • Mi pequeño y gran secreto   319. CONTINUACIÓN

    En el dorado crepúsculo de una era, la familia Cavendish y sus seres queridos se encontraban en un remanso de paz que, tras años de turbulencias, parecía un sueño cristalizado en la realidad. La mansión, se mantenía como el corazón palpitante de la familia, un lugar donde el pasado y el futuro se entrelazaban en perfecta armonía. Elvira y Sir Alexander, eran el núcleo de un amor que se extendía a través de su hijo hacía sus nietos, pequeñas chispas de su legado que llenaban cada rincón con risas y carreras. Su vejez era un lienzo pintado con los colores del atardecer, cálidos y acogedores. —Padres —los llamó César al entrar junto a la feliz Sofía y sus hijos— tenemos una noticia que anunciar. —¿Y cuál es si se puede saber? —preguntó Sir Alexander. —Pues no sé si alguno de ustedes se acuerda de que Sofí y yo estamos casados, pero nunca celebramos una boda, y quiero que lo hagamos ahora, que todo parece que está en su lugar. Mamá, ¿nos ayudas? —dijo con el rostro cargado de feli

  • Mi pequeño y gran secreto   318. LA FAMILIA

    Con esas palabras, el hielo se rompió y la sala se llenó de un murmullo de conversaciones incipientes. La familia Belmonte, con su historia y sus cicatrices, comenzaba a sanar con la llegada inesperada de Sofía, quien traía consigo no sólo la promesa de un nuevo comienzo sino también la esperanza de restaurar la dignidad y el amor en una casa olvidada por el tiempo. La huérfana Sofía, por fin sintió que podía reconciliarse con ese pasado que tanto daño le había hecho y que ahora volvía a ella en forma de esta familia que parecía haberse arrepentido de sus desmanes en la juventud y querían en verdad que ella formara parte de ellos. Las historias compartidas, las risas tímidas ante anécdotas de una infancia ajena, y los retratos de una niña que no reconocía como su madre, pero que ahora sabía que era parte de su linaje, todo contribuía a esta nueva sensación de pertenencia. Esa niña angelical en los cuadros, Victoria, su madre, había sido la conexión perdida entre Sofía y la fami

  • Mi pequeño y gran secreto   317. LA FAMILIA ES ÚNICA

    Los días transcurrían para todos en paz, Fenicio leía un informe, cuando vio a su esposa con los ojos fijos en él. Mía se había quedado con el teléfono pegado al oído, incrédula ante lo que acababa de escuchar. Fenicio, al observar cómo dos lágrimas se deslizaban por sus mejillas, acudió en su auxilio. —¿Qué pasa, Mía? Dame el teléfono —dijo, y lo tomó—. Hola, soy Fenicio, el esposo de Mía. ¿Quién habla? —Señor Fenicio, le llamamos de la cárcel para preguntar si van a hacerse cargo del cuerpo de Delia y de su hija —escuchó la voz de una mujer del otro lado de la línea. —¿Cuerpo? ¿Hija? Por favor, explíquese—pidió con un tono de voz autoritario. La otra voz en el teléfono pasó a informarle que lamentablemente, la señora Delia había fallecido durante el parto. Nadie sabía que estaba embarazada y, por lo tanto, no recibió la atención adecuada. La pequeña había sobrevivido y Delia tenía a la señora Mía como contacto de emergencia. —Si ustedes no se van a hacer cargo, tendremos que

  • Mi pequeño y gran secreto   316. CONTINUACIÓN 

    César, luchando contra las carcajadas que amenazaban con escapar, seguía a su mejor amigo de un lado al otro como un fiel soldado siguiendo a su líder, aunque esta vez era más para asegurarse de que no se desmayara que para recibir órdenes. —Recuerda, Fenicio, tú me enseñaste que en la guerra y en el amor hay que esperar lo inesperado —bromeó César, intentando aligerar la situación. Fenicio lanzó una mirada que pretendía ser severa, pero que se desvaneció en una expresión de preocupación paternal. La sala de espera se había convertido en su nuevo cuartel general, y su misión era esperar, algo que ningún entrenamiento militar le había enseñado a manejar. El reloj parecía moverse al ritmo de una marcha lenta, cada tic-tac resonando como un tambor en el corazón de Fenicio. Finalmente, tras lo que parecieron horas eternas, una enfermera se acercó con una sonrisa que iluminó toda la sala. —Capitán Fenicio —dijo ella—, felicidades. Es usted padre de un hermoso niño. Es muy grande, por

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status