El descenso hacia las galerías inferiores ya no se sintió como bajar por una escalera de piedra centenaria, sino como deslizarse por la garganta helada de un monstruo de mampostería. El aire en los tramos más profundos era denso, sofocante, cargado de un polvo de yeso rancio, salitre ancestral y el aliento acre y metálico del mercurio evaporado. Arriba, en la estructura habitable del hotel, las órdenes retumbantes de Roger y el crujido de la madera al resquebrajarse se convirtieron en un murmurlo distante, ahogado por un latido sordo, denso y constante que parecía emerger directamente de las entrañas geológicas de la montaña.Nick caminaba a ciegas por la penumbra de los pasillos subterráneos. Sus pies descalzos no sentían el dolor de las esquirlas de piedra ni el frío abrasador de las losas. Ya no corría huyendo del revólver del detective ni de la vergüenza de la sangre que llevaba pegada a la piel; sus pasos eran lentos, rítmicos, arrastrados por una fuerza magnética, invisible e irr
Última atualização : 2026-08-28 Ler mais