La noche devoró al Hotel Romaní en una tormenta incandescente de llamas rubíes y humo denso, blanco y metálico.Desde la linde del bosque de pinos ancestrales, a un centenar de metros de la fachada que se desmoronaba, los sobrevivientes contemplaban el colapso definitivo del imperio de los Garden. El detective Roger Vance, con su gabardina envolviendo apretadamente el muñón de su brazo derecho —cauterizado por el azogue y chamuscado por el calor de la pira—, permanecía arrodillado sobre la pinocha húmeda, abrazando contra su pecho a su esposa Elsa y a su hija Luna. La mujer sollozaba en silencio, cubriendo el rostro de la joven para evitar que viera caer las vigas de la mansión.A un lado, el agente Jackson yacía sentado contra el tronco de un abeto, con la placa de policía parcialmente derretida sobre el pecho, el uniforme cubierto de hollín y la mirada perdida en un trance catatónico; las balas gastadas de su revólver yacían desparramadas en la hierba. Johan, más atrás, tiritaba bajo
Última atualização : 2026-08-28 Ler mais