Sin nadie más alrededor, Serafina sin reservas pellizcó el abdomen de Claudio.Claudio inmediatamente tensó sus músculos.Unos segundos después, Serafina, como descubriendo algo que le gustaba, alzó la vista hacia Claudio.—¿Tan ocupado, y aún tienes tiempo para entrenar músculos?Claudio no pudo contenerse, tomó su mano en su abdomen, llevándola a sus labios para besarla.—Entreno todas las mañanas.—Además, con enemigos acechando, debo fortalecer mi cuerpo para ir personalmente al campo de batalla.—Así que estos días entreno más intensamente.—¿Cómo? ¿Mi emperatriz, estás satisfecha?Esperaba su respuesta.Serafina se acercó a su oído, bajando su voz.Su aliento como una pluma rozando su oreja, acelerando su corazón en calma.—Esta noche, te espero.Claudio casi no podía controlarse, queriendo hacer algo con ella ahora mismo.Presionó su espalda baja, forzándola a acercarse, luego mordió sus labios.Serafina lo empujó suavemente, sus manos apoyadas en sus anchos y fuertes hombros, s
Read more