AMET: El dios Anubis parecía procesar mis palabras mientras su forma gigantesca dominaba la escena. Su sombra nos cubría a ambos, como si estuviéramos atrapados bajo el manto de la noche más oscura. Sus ojos, ardientes e inmisericordes, parecían penetrar hasta lo más profundo de mi ser. Por un momento, sentí el frágil telón que mantenía a Sobek encerrado en mi interior desgarrarse un poco más. La fuerza de aquella bestia era un río desbordado, rugiendo con fiereza. Era un recordatorio constante de lo que yo era capaz de hacer y de desatar.El abuelo, convertido en Upuaut, dio un paso al frente, mientras el mismo aire a su alrededor parecía latir con la energía del círculo. —Así es, y está haciendo que nuestra Luna haga cosas muy malas —explicó el abuelo—. Por eso necesitamos su ayuda, mi señor. —Upuaut, siempre con tus palabras rebuscadas. Déjame hablar con Sobek, que nos entendemos mejor —respondió Anubis, sin apartar esa mirada incandescente de mí—. Sobek, ¿la diosa desterrada, l
Last Updated : 2026-01-12 Read more