Había imaginado muchas veces cómo sería oír a Ates. Después de ver la fotografía, después de las palabras de su madre, después de la confesión de su padre, Elías había construido en su cabeza una voz áspera, cruel, de película. Una voz de verdugo.No esperaba esa calidez."¿No dices nada?", preguntó Ates. Parecía divertido, pero con un cariño genuino, el de quien llama a un sobrino el día de su cumpleaños. "Tu madre tampoco hablaba cuando se ponía nerviosa. Se quedaba muda, con esa cara de niña pillada en falta. Aunque de pequeña tenía menos miedo que tú. Te lo aseguro".Elías se obligó a respirar."Hola, tío", dijo.Hubo un silencio breve al otro lado de la línea. Luego, una risa suave."Vaya. Tío. Pensé que me llamarías de otra manera". Se oyó el crujido de algo, quizá una silla de madera, quizá un sillón. "Me gusta. Sigue sonando a familia"."Quiero hablar con la niña", dijo Liam.Elías le puso una mano en el pecho para detenerlo. Pero la voz de Ates, tranquila, siguió sin sorpresa.
Última atualização : 2026-10-06 Ler mais