Elías encontró la tercera cámara en menos de cuatro minutos.No necesitó los detectores de los hombres de Liam. Le bastó apagar las luces de la sala, cerrar los ojos un segundo y recorrer con el móvil, en modo cámara nocturna, cada rincón de la habitación. Los sensores de ese tipo tienen un diminuto ojo infrarrojo que, en la oscuridad, brilla como una luciérnaga violeta en la pantalla. Una vez, hacía años, había aprendido el truco de un chico de su pandilla que se ganaba la vida colándose en pisos ajenos.El destello violeta venía del reloj del recibidor, el mismo que había dado las tres."Ahí", susurró.Liam se acercó con una linterna y abrió la caja del péndulo con la punta de un cuchillo. Entre los engranajes, pegado con una gota de resina, había un cuadradito negro con una lente del tamaño de una lenteja."Lleva en mi casa desde que lo compré", dijo Liam, con una calma que a Elías le pareció peor que cualquier grito. "Me lo regaló mi abuelo cuando cumplí treinta años. Me dijo que
Última atualização : 2026-10-06 Ler mais