—Ya es suficiente —repitió Leo, esta vez en un tono más calmado, aunque su corazón seguía latiendo con fuerza—. No sigas, por favor. Te está lastimando.Alec tensó la mandíbula, pero no volvió a moverse y, poco a poco, sus manos se relajaron. Sin embargo, unos segundos después, sus piernas cedieron y cayó de rodillas sobre el césped.Leo corrió hacia él y se agachó a su lado.—¿Estás bien?Su primo asintió, adolorido.—Costillas fracturadas y el fémur —comentó, llevándose una mano al costado, y reprimió un gemido. Al ver la expresión de Leo, aclaró: — Estaré bien dentro de un momento… sanan muy rápido.Algunos metros más allá, el Beta volvió su atención el Alfa, que permanecía sentado en el suelo, con el ceño fruncido mientras mantenía la mirada fija en los dos primos. Solo tenía una magulladura en la mejilla izquierda, un ojo morado, el labio inferior partido y sangre que aún le goteaba de la nariz. —¿Puede levantarse? —preguntó el Beta, tendiéndole una mano.—Sí, puedo hacerlo solo
Última actualización : 2026-08-22 Leer más