Rhaerys estaba recostado en una cama con la espalda recostada en la cabecera, con la piel sudorosa y respirando con dificultad, mientras el sanador se acomodaba con dedos temblorosos sus gafas. Cada vez, antes de seguir con el procedimiento, le pedía disculpas al Alfa y se acomodaba la montura, como si necesitara unos segundos para reunir el valor necesario.—A este paso, Su Majestad va a dejar las arcas de la corona vacías —dijo Cassier, sentado en una silla a un lado de la cama, mientras terminaba de redactar el pergamino con la disculpa y la recompensa que el rey daría a Lord Chalryl por haber destruido casi la mitad de su casa.El Alfa intentó reír, pero el dolor de la nueva fractura, necesaria para corregir la posición del hueso, hizo que se mordiera los labios. Era la tercera vez que volvían a quebrárselo y todavía faltaba una más.—¿Aún no despierta? —preguntó entre respiraciones profundas, cuando el dolor disminuyó lo suficiente.—No, consideré que era mejor colocarle el sello
Última actualización : 2026-08-28 Leer más