El nombre de Rafael Vidal tenía cuatro sílabas.Isidora lo escribió en el bloc durante el trayecto de vuelta a Milán. Lo miró durante diez kilómetros sin añadir nada. Ra-fa-el Vi-dal. Un hombre de Sevilla que había muerto a los cincuenta y dos años con el mismo patrón encima.A su lado, Matteo había abierto el portátil. El historial de gastos del fondo discrecional de presidencia desplegado en la pantalla.El tren corría hacia el sur. Bérgamo quedando atrás.En el hotel de Milán, Isidora abrió el teléfono.Rafael Vidal Moreno. Diseñador de interiores. Sevilla, 1966.El buscador tardó cuatro segundos en devolver resultados. No muchos. El tipo de carrera que existe con solidez dentro de un sector específico y que no genera ruido fuera de él.El obituario estaba en un diario sevillano local. Cuatro párrafos. Foto de archivo: un hombre de pelo oscuro y expresión concentrada, tomada en lo que parecía ser una feria del sector. El tipo de sonrisa de quien está en su lugar natural.«Rafael Vi
Última actualización : 2026-03-23 Leer más