La camioneta se detuvo frente a la mansión con un sonido seco.Las puertas se abrieron casi al mismo tiempo, y Santino descendió primero, con esa presencia imponente que parecía llenar el espacio sin esfuerzo. Su expresión era seria, cerrada, y en sus ojos aún se reflejaba el eco de la conversación con el patriarca.Detrás de él, Stefano bajó también, manteniendo la distancia justa, atento a cada gesto de su jefe.Ninguno dijo una palabra.No hacía falta.El ambiente entre ambos estaba cargado de tensión contenida, de planes que aún no se decían en voz alta.Santino avanzó hacia la entrada de la mansión sin detenerse. Los hombres abrieron las puertas de inmediato, inclinando levemente la cabeza.El sonido de sus pasos sobre el mármol fue firme, constante.Decidido.Cruzó el vestíbulo como una sombra elegante, sin mirar a nadie, sin detenerse. Su destino era claro.La biblioteca.Stefano lo siguió en silencio.Cuando Santino empujó la puerta y entró, lo primero que vio no fue el escrit
Zuletzt aktualisiert : 2026-04-23 Mehr lesen