—No somos perfectos.—¡Ciertamente no! —contestó ella mientras él acariciaba cada parte de su cuerpo. Ella sabía que era incorrecto, pero el deseo que sentía cuando la tocaba era imposible de contener. A él, en cambio, no le importaba en lo más mínimo si era incorrecto o no; la quería a ella, solo a ella, la deseaba y no estaba dispuesto a compartirla. Nunca en su vida se había sentido así. La experiencia que tenía en el sexo era indiscutible, y ella, ella era tan inexperta, tan inocente, que no entendía qué le había hecho para tenerlo así, rendido ante ella.Era verdad, no eran perfectos, pero nunca podían ser más imperfectos que cuando estaban separados el uno del otro.Estaban unidos... en cuerpo... pero más que eso, estaban unidos en alma, porque, aunque en su mano llevaran el anillo que los unía a otras personas, él sabía que ella era su idónea, así como ella lo sabía también: que más idóneo que él para ella no encontraría nunca.Llevaban el apellido de otros, pero sus cuerpos se
Última atualização : 2026-09-27 Ler mais