Nueva York, 15:30 horas.El apartamento de Manhattan olía a derrota, a bourbon caro y al rastro persistente del perfume de una mujer que ya no estaba. La luz del sol de la tarde se filtraba de manera hiriente a través de los ventanales, iluminando las motas de polvo que flotaban en el aire como testigos mudos de la tragedia.Nick Fitzgerald abrió los ojos de golpe. El dolor en sus sienes era una maza rítmica que competía con el ardor en sus costillas, pero nada superaba la agonía de su mano derecha. Se incorporó con un gruñido, sintiendo el peso de la resaca y el vacío en la cama. Sus recuerdos de la noche anterior eran una neblina de desesperación, pero la imagen de Isabella alejándose seguía grabada a fuego en su retina.No estaba derrotado. El dolor se había transmutado en una rabia pura, volcánica, que le recorría las venas como ácido.Se puso de pie, tambaleándose un momento. Carter, Arthur, Roger y los demás estaban desparramados en la sala, despertando del letargo inducido por
Última atualização : 2026-03-02 Ler mais