El rico olor del café que hace mi mamá cada mañana me despierta. Trato de moverme, pero todo me duele, me siento afiebrada. Al fin logro girarme y me doy cuenta de que Luci está a mi lado; la llamo. —Luci, Luci, despiértate —la llamo suavemente. —Dime, Lili, ¿te sientes mal? ¿Se te quitó la fiebre? —dice mientras me toca la frente. —¿Tuve fiebre? —pregunté, llevando una mano a mi frente. —Sí, toda la noche. No llamé a mamá para que no se diera cuenta de nada. ¿Qué te pasó, mi hermana? —pregunta realmente preocupada—. Porque esa enorme herida que tienes en la espalda no puede ser de una caída. Me quedé en silencio, observando el techo de la habitación. Tenía un nudo en la garganta y un agujero en el pecho que no sabía cómo llenar. Luci no dejó de mirarme, sus ojos llenos de preocupación. Finalmente, solté un suspiro profundo y traté de sonreírle, aunque la verdad me costaba más que nunca. —Me atacaron, Luci, me dispararon —dije con un hilo de voz—. Me atacaron, Luci, me dis
Last Updated : 2025-10-24 Read more