Camelia.Cada martes por la mañana, cruzaba la ciudad hasta la Posta de Huancayo, un centro de salud de primer nivel. Y por “primer nivel” no me refiero a excelencia, sino a cercanía: el primer contacto entre la población y el sistema sanitario. El lugar era modesto. Apenas un par de médicos para atención primaria, un psicólogo el mío, una nutricionista, dos obstetras y una pequeña farmacia. Pero era suficiente. Económico, accesible y perfecto para mis controles prenatales. Agradecida de que todo estuviera bien, regresé a casa al final de la tarde, con el cuerpo cansado, aunque el alma un poco más ligera. Estas últimas semanas fueron un torbellino. Un vaivén de emociones que me arrastró sin tregua, hundiéndome en una depresión silenciosa. Frente a Adrien fingía estar bien con sonrisas ensayadas, gestos suaves y palabras medidas. Pero la verdad era otra. Adrien ya había vuelto de su viaje de negocios, dormía profun
Last Updated : 2025-12-22 Read more