El lugar seguro era una antigua fábrica de conservas de pescado, elevada sobre un acantilado a cuarenta minutos de la ciudad, con el techo de chapa comido por el óxido y un cartel descolorido que todavía decía Conservas Di Saronno en letras que alguna vez fueron rojas.—El abuelo tenía un sentido del humor muy particular —dijo Luca al bajar de la camioneta, mirando el cartel con una mueca.—No es tu abuelo —murmuró Félix.—Todavía.Lo dijo sin mirarme, y yo fingí no haberlo escuchado. Tenía las piernas de gelatina y la ropa pegada al cuerpo por un sudor frío que no me pertenecía del todo. En todo el viaje nadie había dicho una palabra sobre el guardaespaldas que se quedó atrás, detrás de aquella puerta. En mi mundo, un hombre que muere es una noticia. En el de ellos parecía ser una línea más en una contabilidad que ya sabían llevar, y yo todavía no sabía si eso me daba más miedo por ellos o por mí.Dante Vitale nos hizo pasar por una puerta lateral. Adentro, entre cintas transportador
Última atualização : 2026-10-09 Ler mais