En la oficina del director, Elena, con el ceño fruncido, estaba de pie frente al enorme ventanal, sin entender qué más podía hacer para recuperar el corazón de Marcos.Detrás de ella, Samuel estaba sentado en el sofá de piel, mirando con desdén la espalda de Elena.Por dentro, se reía con frialdad: "¡Ja, una mujerzuela despreciable y barata!""¿Tomó la pastilla, se subió sola a la cama de ese inútil para seducirlo, y aun así pudo fracasar?""Con una mujerzuela como tú, yo también jugaría una vez y la dejaría. Esta misma noche... acabaré con Marcos, y luego me divertiré contigo, puta desgraciada."Decidido, una sonrisa apareció en el rostro de Samuel. Se levantó y se acercó a Elena, diciendo con suavidad: —Elena.—Aléjate de mí.—¿Qué pasa?Elena, al sentir a Samuel acercarse por detrás, se liberó rápidamente de su abrazo, manteniendo la distancia en todo momento.En lo profundo de los ojos de Samuel brilló un destello de incomodidad, pero pronto volvió a la normalidad.Siguió sonriendo
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