—Ah, Maximiliano —el sensual gemido de Amelia casi lo hizo soltar, pero se imaginó viendo unicornios para evitar estallar antes que ella. —Joder, esto es escandaloso, es posible que nos escuchen —dijo Amelia sin aliento. —Nadie vendrá aquí pronto —gimió Maximiliano mientras golpeaba, una embestida profunda a la vez. El piano seguía emitiendo sonidos extraños debido a que presionaban teclas al azar mientras lo hacían. —Ahhhh, Maximiliano... hazme más fuerte. Amelia echó la cabeza hacia atrás y apretó las piernas alrededor de la cintura de Maximiliano, gritando cuando golpeó un punto dulce. —Esto es tan peligroso, pero no, pares... ¡mierda! Amelia se debatía entre tener miedo de que alguien entrara y dejarse llevar para simplemente disfrutar del placer. Maximiliano aceleró, gruñendo y gimiendo en los oídos de Amelia. Sonaba tan sexy que las corrientes eléctricas atravesaron cada fibra de su ser, haciéndola gritar en voz alta mientras un poderoso orgasmo la atravesaba.
Zuletzt aktualisiert : 2026-01-14 Mehr lesen