CAPÍTULO 168 — Helado frente al río Cristian Ortega había salido a caminar porque necesitaba aire después de un día demasiado largo y cargado de demasiadas cosas. Había pasado horas revisando informes, leyendo estudios y comparando síntomas con aquello que, en el fondo, llevaba días temiendo. No hacía falta que nadie se lo dijera todavía con todas las letras, porque él ya sospechaba cuál podía ser la respuesta. Ahora solo faltaba confirmarlo con su doctora, Sofía Rojas, la única persona en quien confiaba lo suficiente como para escuchar un diagnóstico sin rodeos. La palabra glaucoma volvía una y otra vez a su cabeza, y la herencia tampoco ayudaba: su madre, su abuela y quizá ahora él. Cristian caminaba despacio por la vereda, con las manos metidas en los bolsillos de la campera, mientras el viento que llegaba desde el Río de la Plata le despejaba un poco la cabeza. Intentaba no pensar, pero era imposible. La posibilidad de que su vida empezara a depender de gotas diarias, contro
Terakhir Diperbarui : 2026-03-12 Baca selengkapnya