Danna cerró la puerta de la habitación y se apoyó contra la madera, escuchando los pasos de John alejándose por el pasillo hasta que el silencio volvió a reinar. Se deslizó hasta el suelo, abrazando sus rodillas. No eran lágrimas de tristeza las que amenazaban con salir, sino de un alivio tan profundo que dolía. Por primera vez en años, la cerradura no era para mantenerla prisionera a ella, sino para dejar fuera al mundo.Se metió en la cama y, contra todo pronóstico, el cansancio la venció rápidamente.A la mañana siguiente, el olor a café recién hecho se filtraba por debajo de la puerta. Danna se vistió con ropa que John había hecho traer para ella —prendas sencillas pero elegantes, de una calidad que Thomas siempre le había echado en cara—. Al salir al salón, encontró a John revisando unos documentos mientras sostenía una taza negra.—Buenos días —dijo él, levantando la vista. Sus ojos la recorrieron con una mezcla de alivio y admiración—. ¿Has podido descansar?—Mejor de lo que es
Last Updated : 2026-05-06 Read more