Ela salió del baño con la espalda más recta de lo que se sentía por dentro. El nudo en la garganta seguía ahí, pero ya no la ahogaba, caminó por el pasillo en dirección a su recámara, con la mente aún dando vueltas entre la llamada de su madre y la decisión que acababa de tomar. Iba a sobrevivir por sí misma, sin esperar nada de nadie.En la oficina, el silencio era denso, Irina ya se había ido, satisfecha, dejando atrás el rastro de su perfume caro y el calor de su cuerpo.Klaus se quedó solo.El aroma de ella impregnaba su piel, su ropa, incluso el aire que respiraba, se miró un segundo en el reflejo oscuro del ventanal: el torso marcado por cicatrices de guerra, los músculos tensos, el pasamontañas todavía puesto, siempre puesto. Se vistió con movimientos automáticos, como si nada hubiera pasado.Abrió la puerta y salió.Justo en ese momento, Ela venía por el pasillo.Ambos se detuvieron a centímetros de chocarse.—Disculpe, mi coronel —dijo ella de inmediato, dando un paso atrás.
Last Updated : 2026-08-27 Read more