El silencio que siguió a su entrada duró exactamente tres segundos. Luego, el caos estalló. —¡Sebastián Duarte está aquí! —¡Valentina, voltea hacia acá! —¿Es verdad que amenazaste a Marina Mendoza? Las preguntas se disparaban como balas, cada una diseñada para herir, para crear el titular perfecto. Sebastián mantuvo la compostura, caminando hacia el estrado con la confianza de alguien que no tenía nada que ocultar, aunque Valentina podía sentir la tensión radiando de su cuerpo. Luciana se puso de pie, su expresión una mezcla perfectamente calculada de sorpresa e indignación. —Qué conveniente que aparezcas justo cuando estamos exponiendo tus crímenes, Sebastián. Pero supongo que el control es importante para ti, ¿no? Controlar la narrativa, controlar a las personas, controlar a Marina hasta que no tuvo opción excepto hacer tu voluntad. —Marina —dijo, ignorando a Luciana y enfocándose en la mujer que los había ayudado—, mírame. Marina levantó la vista, sus ojos llenos de lágrimas y
Terakhir Diperbarui : 2025-12-27 Baca selengkapnya