El comentario de Frederico quedó flotando en el aire, pesado, casi como una sentencia.Olívia sintió que el estómago se le encogía, pero mantuvo el rostro sereno. Aquella pregunta no era simple curiosidad. Era una prueba. Una manera de medir reacciones, de observar gestos, de comprobar si la pareja realmente estaba en sintonía.Liam, por su parte, no se inmutó.Su mirada permaneció fija en el abuelo, el tono de voz controlado, frío como siempre.—Lo oirá todo en el momento oportuno, abuelo —respondió, sin prisa.Frederico lo observó durante unos segundos, como quien evalúa a un adversario en silencio.Después soltó un leve gruñido y se sentó en el sillón.—Eso espero. La paciencia, Liam, es una virtud que no siempre me pertenece —dijo, con una media sonrisa casi imperceptible.Olga, percibiendo el clima que se formaba, se apresuró a intervenir.—Frederico, ya basta de interrogatorio —dijo con dulzura, pero con firmeza—. Acaban de llegar, ¿y ya quieres poner a nuestro nieto contra las
Last Updated : 2026-01-07 Read more