Alexander pasó una semana en la unidad de terapia intensiva del hospital.Sus sueños estaban llenos de recuerdos. Su primer encuentro con Ivy, los votos que hicieron en la boda y esa mirada de desesperación que ella tenía mientras estaba en la mesa de operaciones.Cuando despertó, la habitación estaba vacía. No había flores, ni fruta y mucho menos esa silueta conocida. Solo el guardaespaldas que lo había ingresado dejó la cuenta del hospital y se fue.Después de que le dieron el alta, no se atrevió a presentarse ante Ivy otra vez.Como si fuera un paria, Alexander rentó un departamento viejo frente a la propiedad de Gabriel. Su única alegría diaria era observar la vida de ella a través de un telescopio.La veía plantando tulipanes en el jardín, con la luz del sol iluminándole la cara y una sonrisa radiante. Era una sonrisa que nunca tuvo durante los tres años que pasó con él.Gabriel estaba a su lado, pasándole la pala y limpiándole el sudor. Esa imagen de paz le dolió en el alma y lo
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