El hombre amable y gentil al que amaba mostró su verdadero rostro cuando su amante y su hijo de cinco años irrumpieron en nuestra fiesta de compromiso. Me dijo que me apartara. En un instante, ya no era su prometida, sino “la otra mujer”.La luz cálida de los candelabros de cristal brillaba por toda la sala. Las copas de champán centelleaban sobre bandejas de plata.Mis dedos recorrieron las facetas del diamante de mi anillo de compromiso.Esta era mi fiesta de compromiso con Marco Falcone. Se suponía que debía estar eufórica.—Lydia, pareces tensa. —La mano de Marco se posó sobre mi cintura, su voz ese familiar y suave roce.—Solo emocionada. —Me giré, ofreciéndole una sonrisa—. Después de esta noche, seremos oficiales.La sonrisa de Marco vaciló.—Lydia, hay algo que necesito…¡CRASH!Las grandes puertas del salón se abrieron de golpe. El bullicio se detuvo. Una mujer despeinada, con el cabello rubio alborotado, irrumpió, con una expresión desesperada en el rostro.Más impactante aún
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