Lucía, maestra en la manipulación, había perfeccionado su arte: fotografías alteradas, pruebas falsas, rumores sembrados como semillas de odio. En las imágenes que Juan Mario le entregó, María aparecía besándose con Héctor César. El coronel, convencido, llamó a Lucía para que reforzara la acusación. En ese instante, un golpe seco en la puerta interrumpió su plan. —¿Dígame? —preguntó Lucía con voz firme. —Soy el sargento Emiliano, vengo desde España. Me dijeron que usted tiene pruebas y necesito verlas —respondió el hombre con tono autoritario. Lucía sonrió con frialdad. —Sí, tengo lo que busca. Pero no fue la embajada de Estados Unidos quien me llamó. De todas formas, iba a entregar todo. María, presente en la sala, se adelantó con valentía: —Vale, vamos. Gabriel, al escuchar aquello, sintió que la desconfianza lo devoraba. Y en medio de esa tormenta, descubrió que María esperaba un hijo suyo. El golpe fue devastador. —No quiero verte más —le dijo con dureza. Contra
Última atualização : 2026-01-13 Ler mais