Heidi caminaba de un lado al otro del gran salón de los Ellison con los tacones resonando sobre el mármol pulido, tratando de mantener la compostura mientras esperaba que el señor Ellison terminara de hablar con su hijo en el despacho contiguo. La casa seguía siendo tan imponente como siempre, silenciosa, ordenada, fría. Y, aun así, aquella mañana le parecía hostil.Cuando la puerta del despacho se abrió, el señor Ellison se acercó a ella con una expresión controlada, casi diplomática.—Lo siento mucho, Heidi —dijo con voz grave—, pero Mark no tiene ninguna intención de venir. Tampoco se está quedando en su mansión, ya estuvimos allí hace unos días y no pudimos encontrarlo.La mujer sintió que el suelo se movía apenas bajo sus pies.—¿Entonces todo eso que están diciendo en las noticias… es cierto? —preguntó, con un hilo de voz que no era habitual en ella.Susan, la madre de Mark, intervino enseguida desde el sofá donde estaba sentada.—No debes pensar en esas cosas, querida. La prens
Last Updated : 2026-02-20 Read more