Dicho esto, se paró y caminó hacia el fondo.Yo la seguí, admirando de cerca ese cuerpo de infarto con curvas peligrosas. La minifalda apenas le cubría lo necesario, dejando la vista totalmente despejada; sus caderas se movían con un ritmo hipnótico y la piel suave se asomaba provocativa a través de la lencería.Al ver aquello, mi cuerpo reaccionó. En mi cabeza, sin que pudiera evitarlo, ya estaba proyectando la película de cómo la sometía y le daba con todo.Al entrar en la habitación, se puso unos guantes y señaló mi cintura.—Bájate el pantalón, voy a revisarte.Me dio un poco de pena, pero ante su insistencia, terminé bajándome los pantalones, dejando al descubierto mi hombría, que ya estaba firme y orgullosa.Al ver mi equipo, Paulina se quedó boquiabierta; se llevó las manos al pecho, dándose golpecitos como si le faltara el aire.Cuando logró calmarse, extendió la mano enguantada e intentó rodearme, pero se dio cuenta de que no le alcanzaban los dedos para abarcarlo todo.Despué
Read more