—¿Qué…?Sus palabras se trasformaron en un gemido de placer cuando él hundió la lengua en su sexo. Su cuerpo, que apenas comenzaba a calmarse, se elevó a cien grados en un instante, y la presión en su vientre volvió a crecer, intensificándose hasta volverse casi insoportable. Las sensaciones que azotaban su cuerpo eran demasiado. —Más… más… por favor. Esta vez él no detuvo sus caricias, todo lo contrario, las fue acelerando cada vez más hasta que Amelia empezó a sentir que iba a perder la cabeza. Se mordió el labio inferior e intentó recuperar el control de su respiración. Pero la bola de fuego que se había estado gestando en su interior estalló, arrasándola por completo.—¡Dimitri! —jadeó, mientras él continuaba lamiéndola, alargando su orgasmo.Dimitri bajó la pierna de Amelia y la sostuvo firmemente por la cintura antes de incorporarse. Se tomó un instante para contemplar su rostro. Tenía el cabello desordenado, algunas hebras pegadas a la frente perlada por el sudor, los ojos
Última actualización : 2026-01-28 Leer más