El eco de una gota de agua cayendo sobre el cemento frío era el único sonido que rompía el silencio del Búnker 04.A diez metros bajo el nivel del río, el aire olía a salitre y óxido. Elena parpadeó, intentando enfocar la vista a través de la sangre que le escurría por la frente tras el culatazo que había recibido en su apartamento. Estaba atada a una silla de acero atornillada al suelo, en el centro de una inmensa sala de hormigón armado.Frente a ella, iluminado por la luz pálida de un farol de emergencia, había un hombre mayor, vestido con un traje de sastre gris plomo de un corte impecable. Su cabello estaba completamente blanco, peinado hacia atrás con una pulcritud que contrastaba obscenamente con la crudeza del sótano. Sostenía un reloj de bolsillo de oro, observando el segundero con la tranquilidad de quien tiene el tiempo a su entera disposición.—Thomas Vance —susurró Elena, con la garganta reseca.El hombre cerró el reloj con un clic metálico y la miró. Sus ojos, de un azul
Last Updated : 2026-08-24 Read more