El aire se había vuelto denso, cargado de una toxicidad que parecía filtrarse por las rejillas de ventilación. Mientras en la suite principal Becca luchaba contra el temblor de sus propias manos, presionando las palmas contra su vientre en un ruego silencioso por la vida de su hijo, en la sala de estar se libraba otra batalla. Una más silenciosa, pero igualmente destructiva.Zoraya no había perdido el tiempo. Sabía que Connor estaba en su punto de quiebre, que la imagen de Becca con ese hombre lo había dejado descolocado. Para una mujer como ella, la vulnerabilidad ajena no era motivo de compasión, sino una oportunidad de conquista. Se movía por la estancia con una elegancia depredadora, observando a Connor, quien permanecía hundido en un sillón de cuero, con la mirada perdida en el fondo de una copa de cristal que no se atrevía a beber.—Mírate, Connor —comenzó Zoraya, su voz era un susurro aterciopelado que cortaba el silencio—. Estás agotado. Tienes las ojeras de un hombre que
Última actualización : 2026-04-03 Leer más