Serena no murió.La muerte habría sido una misericordia para ella.En una medianoche sin luna, un discreto avión de carga negro despegó de New City. Serena, sedada y tratada como mercancía defectuosa, fue arrojada a la bodega de carga.La enviaron a un hospital psiquiátrico en lo profundo de la tundra siberiana. Un lugar sin ventanas, sin visitas, solo frío y soledad interminables.Para Serena, que alguna vez vivió entre alta costura y bebía agua Evian, era un infierno mucho peor que cualquier abismo.Pasaría el resto de su vida en un frío y una locura eternos.Pero ese no fue el final de su ajuste de cuentas.El día antes del funeral de Dante, Elara, acompañada por Julian, fue a la Prisión Estatal de Máxima Seguridad de New City.Era su primera, y última, visita a sus padres.Después de que se declararan en bancarrota, sus enemigos aprovecharon para dar el golpe final. Pronto fueron arrestados por diversos cargos.La sala de visitas estaba separada por un grueso cristal anti
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