Eligieron una mesa pequeña, al borde del canal, lo suficientemente cerca como para no necesitar alzar la voz. El sol comenzaba a bajar y la luz se filtraba tibia entre las fachadas, reflejándose en el agua con destellos lentos.Théon pidió un café y un cannoli a la crema, con la naturalidad de quien sabe exactamente lo que quiere. Shun, tras hojear la carta apenas unos segundos, negó con la cabeza.—Nada de comer —dijo—. Solo una cerveza.El alfa arqueó las cejas, sorprendido, pero no comentó nada. Se limitó a asentir y a esperar.Cuando el pedido llegó, el aroma se adelantó a la bandeja. El café humeaba suave, profundo, y el cannoli descansaba en el plato como una promesa: la masa dorada, apenas crujiente, abierta en los extremos por una crema blanca y brillante
Última atualização : 2026-03-17 Ler mais