El sonido del llanto del niño atravesó el apartamento como un cuchillo silencioso.Valeria corrió hacia la habitación, dejando caer el bolso sobre la mesa. Su pequeño estaba sentado en la cama, con los cachetes sonrojados y los ojos húmedos.—Tranquilo, amor —susurró, tomándolo en brazos. La fiebre lo hacía más pesado, más frágil.Lucas, que estaba revisando documentos cerca de la sala, se levantó de inmediato al escuchar el llanto. El corazón le dio un vuelco. No era solo preocupación; era miedo genuino.—¿Qué pasó? —preguntó mientras Valeria se apartaba un poco para que pudiera acercarse.—Fiebre… no sé cuánto tiempo —dijo ella, respirando con rapidez.Lucas se inclinó sobre el niño, tomando su frente con cuidado. La temperatura era alta. Sus manos, firmes pero temblorosas, se posaron sobre los hombros de Valeria.—Debemos llevarlo al médico —dijo con voz firme.Valeria asintió, aunque un nudo en la garganta le impedía hablar. Cada gesto de Lucas la hacía sentir vulnerable y protegi
Última atualização : 2026-02-27 Ler mais