La luna ya brillaba en el cielo de Milán cuando Juliano encontró a su padre en el despacho principal, sentado frente al escritorio de roble macizo donde el Tratado de los Moretti reposaba sobre un paño de terciopelo rojo. Máximo mantenía la mirada fija en el fuego de la chimenea, sus manos entrelazadas, cabello negro como la noche apenas iluminado por la luz danzante de las llamas.“Sabía que vendrías”, dijo Máximo sin volver la cabeza, como si pudiera sentir la presencia de su hijo detrás de él. “Después de lo que escuchaste hoy, debes tener miles de preguntas.”Juliano avanzó hasta la silla frente al escritorio, sentándose con la misma postura recta que siempre caracterizó a la familia. Su cabello negro como el carbón, ojos azules que reflejaban la misma intensidad de su padre: “Sí, papá. No entiendo cómo alguien puede intentar copiarnos, cómo pueden querer destruir todo lo que hemos construido con trabajo y honor.”Máximo finalmente giró la silla para mirarlo a los ojos, y en esa m
Last Updated : 2026-03-22 Read more