Los demás en la sala también notaron la anormalidad de Santiago, estaban asustados, respirando más suavemente, temiendo ser regañados.Solo Gabriela, aún inmersa en las extrañas sensaciones de su cuerpo, no percibía la atmósfera anómala.Cielos, realmente quería tener relaciones con un hombre.¿Acaso podía lanzarse ahora y acostarse con Santiago?¿En qué estaba pensando?¿Cómo podía, una y otra vez, codiciar a su presidente?¿Acaso no quería este trabajo?Gabriela se desabrochó un botón de su blusa, intentando tomar aire para calmarse.Pero en su ansiedad, usó demasiada fuerza, abriendo de golpe varios botones de su blusa, mostrando el borde de su sostén.En ese momento, Gabriela no estaba del todo lúcida, sin darse cuenta en absoluto.Santiago ya no podía soportarlo. Su expresión se volvió cada vez peor.Esta mujer, en la sala de juntas, desabrochándose la blusa, ¿a quién quería seducir?Los presentes eran básicamente hombres. ´Su aspecto en ese momento bastaba para que cualquier ho
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