ISABELLANo abrí el correo de inmediato.Durante varios segundos me quedé sentada frente a la pantalla, con una mano sobre el mouse y la otra apretando el borde del escritorio, como si el mensaje pudiera cambiar si lo miraba el tiempo suficiente. Era absurdo, por supuesto. Un correo no cambiaba por miedo, ni desaparecía porque una parte de mí se negara a leerlo. Seguía allí, en la bandeja de entrada, con mi nombre en el encabezado y aquel asunto que reconocí antes de permitirme leerlo completo.Confirmación de participación.Media Maratón Ciudad Capital.Había olvidado por completo que era la próxima semana.No porque no hubiera sido importante. Todo lo contrario. Durante meses aquella carrera había ocupado una parte pequeña, pero constante, de mi vida. Había reorganizado horarios para entrenar, comprado zapatillas nuevas, aprendido a correr con lluvia, con sol, con dolor en las piernas y con esa disciplina absurda que al principio me pareció imposible, pero que poco a poco terminó co
Última actualización : 2026-06-03 Leer más