—¿Qué pasa, Aras? —provocó Burak, dando un paso al frente y perdiendo un poco la diplomacia—. ¿Estás enamorado de ella? Un Köksal jamás muestra sus cartas. Nunca dejas que tu enemigo —aunque tenga tu misma sangre— sepa dónde te duele. Pero la presión, los celos posesivos y el instinto territorial me nublaron el juicio por completo. —Es tu futura cuñada —solté, las palabras saliendo como un látigo definitivo que dejó el aire de la terraza en suspenso. Burak se congeló un segundo, pero se recuperó rápido. Su mirada se volvió burlona, analítica. —Entonces los medios no estaban tan equivocados, ¿no? —Ellos no saben nada. —¿Viste cómo se puso cuando tiraste la silla? Estaba aterrada, Aras. Una mujer como Fernández, educada en Europa, inteligente, refinada... seguro que nunca ha vivido una escena de violencia primitiva como la que acabas de dar. No se merece un hombre como tú. La quieres meter en esta familia, pero antes que nuestra madre, con tu salvajismo lo único que vas a lo
Última atualização : 2026-05-22 Ler mais