El penthouse de Antonio Vegetti estaba envuelto en un silencio elegante, casi calculado, roto únicamente por el leve sonido de los tacones de Claudia sobre el mármol mientras caminaba lentamente frente al espejo de cuerpo entero, sus ojos recorrían su reflejo con detenimiento, evaluando cada detalle, cada curva, cada gesto, como si buscara perfección incluso donde ya la había, su mano se deslizó por su cintura con una sonrisa apenas insinuada, una sonrisa que no era dulce, era satisfecha, orgullosa, peligrosa. —Perfecta… —murmuró para sí misma, inclinando apenas el rostro. Antonio ya se había marchado hacía más de una hora, rumbo a su empresa, sin demasiadas palabras, sin demasiada atención, y aquello, aunque no lo admitiría en voz alta, había dejado una leve sombra en su ánimo, pero Claudia no era de las que se detenían en detalles insignificantes, no cuando tenía objetivos mucho más grandes por delante. —Hoy será un gran día —añadió en voz baja, tomando su bolso con decisión. No
Last Updated : 2026-04-11 Read more