Emily estaba sentada en silencio en la mesa del comedor, comiendo lentamente su comida. Su cuerpo aún se sentía débil, y su apetito no había regresado por completo. La comida sabía insípida, y cada bocado se sentía como una tarea. Todavía llevaba su ropa de dormir, el cabello recogido de forma suelta, y un chal suave envuelto alrededor de sus hombros. Su mente divagaba hasta que escuchó pasos acercándose. La señora Gloria entró en la habitación, sosteniendo una pequeña taza con medicina. “Señora, aquí está la medicina,” dijo Gloria, colocando la taza suavemente sobre la mesa. Emily frunció ligeramente el ceño. No le gustaba la medicina, no solo por el sabor. Odiaba el recordatorio de que estaba enferma. “Gracias,” murmuró, tomando la taza de medicina y colocándola junto a su plato sin mirarla. Justo entonces, su teléfono vibró sobre la mesa. Miró la pantalla. Denovon. Sin dudarlo, contestó, con la voz suave. “Hola.” “Estás despierta,” llegó la voz profunda de Denovon. “¿Cómo
Last Updated : 2026-03-23 Read more