La mansión Moretti siempre había parecido demasiado grande para Ziara. Demasiado fría, demasiado silenciosa, demasiado llena de miradas que la atravesaban como si no existiera. Desde pequeña había aprendido a caminar sin hacer ruido, a esconderse detrás de sus enormes gafas, a cubrir su cuerpo con ropa holgada que le llegaba casi hasta las rodillas, como si así pudiera desaparecer. No porque le gustara pasar desapercibida, sino porque era más seguro.Era martes por la mañana cuando bajó las escaleras de mármol con un pequeño temblor en las manos. Tenía la esperanza, como cada día, de que el desayuno se desarrollara sin comentarios hirientes. De que tal vez su madre adoptiva, Renata Moretti, estuviera demasiado ocupada para prestarle atención. De que su padre, Alessandro, estuviera fuera, atendiendo alguno de sus negocios.Pero la suerte nunca había estado del lado de Ziara.Al cruzar el comedor, Renata levantó la vista de su taza de café con esa expresión que mezclaba decepción, disgu
Última actualización : 2026-03-24 Leer más