Escucho lo que Víctor menciona y veo a Itzel bajar la cabeza. —Ella es muy buena en lo que hace, y es de confiar —le dice Nero, con la voz firme, mientras acomoda la corbata que se le resbala del cuello. —Sabes la única regla, y también sabes que uno de los dos debe irse —agrega Víctor, su mirada recorriendo la habitación y mis sentidos se tensan. Mi corazón se acelera, como si supiera que algo estaba por suceder. Ambos salen, dejando un silencio momentáneo que es rápidamente interrumpido por un llanto agudo. Matteo empieza a toser, y mi respiración se corta. Salgo corriendo hacia él y lo saco de la carriola, intentando inclinarlo para que recupere el aire. El llanto se vuelve más fuerte, casi asfixiante. Itzel, la niñera, se agacha con rapidez, su vestido rosa el suelo mientras sostiene al bebé con cuidado. Sus manos se ven pequeñas comparadas con la fragilidad de Matteo, pero firmes, precisas. Inclina al bebé boca abajo sobre su antebrazo, y empieza a darle palmaditas rítmicas
Última atualização : 2026-03-31 Ler mais