—¿Y bien? preguntó su madre con los brazos cruzados sobre el pecho. Permanecía de pie junto al arco que dividía la sala del comedor, con la espalda recta y esa expresión elegante. Llevaba un vestido color vino ajustado a la cintura y un collar de perlas que brillaba bajo la lámpara de cristal. Sus ojos iban de Leonel a mí, esperando una respuesta. —Hay que dejarlos a solas. dijo mi padre con voz tranquila. Su tono era suave, pero firme. Se acercó a mí y pude ver el cansancio en sus ojos, las pequeñas arrugas alrededor de ellos y la preocupación que había cargado desde mi regreso. Aun así, sonreía un poco, como si quisiera hacerme sentir segura. Lo abracé de inmediato. Hundí el rostro en su hombro por un segundo y dejé un beso en su mejilla. —Gracias, padre. Él acarició mi cabello antes de apartarse. —Estaré en el jardín. Le digo saliendo junto a Leonel. Cuando salimos, el aire fresco de la noche me envolvió de inmediato. El jardín estaba hermoso. La noche apen
Última atualização : 2026-04-01 Ler mais