Laura sonrió mientras se aferraba al brazo de David. Sus palabras tenían doble intención.Quién había invitado la comida no importaba. Lo importante era que María había comido con él.David no podía rebajarse a comentar sobre una mujer.Pero tampoco lo negó. La mirada juguetona en sus ojos lo decía todo.Laura y María tenían posiciones distintas; Laura necesitaba conocer contactos importantes.María, al final, solo tenía que apoyarse en él.Al pensar en ella, David miró con cierto escrutinio a Héctor, que conversaba con la mujer a su lado.Seguía igual de frío.Al notar que estaba pensando demasiado, incluso a él le pareció ridículo.Después de escuchar la valoración de ambos sobre María, la señora Roel sonrió, pero no respondió.Volvió la cabeza y continuó conversando con el maestro Aurelio, sin prestarle atención a Laura.Laura no podía intervenir y tampoco entendía del todo, así que miró a David con expresión agraviada.David se levantó con ella.—Héctor, señora, Walker Hill aún tie
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