DORIANDesde que acepté quedarme, el castillo se había convertido en una tumba dorada.Y yo era su fantasma solitario.Cada segundo que permanecía ahí era otra traición a Freya.Odiaba mi cobardía. Odiaba haber elegido, una vez más, el “deber” por encima de ella.Muchas noches despertaba en la madrugada, imaginando el tenue aroma a pétalos de luna en su cabello, sintiendo el fantasma de su calidez sobre mi piel.Habíamos soñado nuestro futuro en el mundo humano incontables veces.Bajo el sol de la Toscana, o en las aguas azules del mar Egeo...Esas imágenes eran ahora los fragmentos de vidrio más afilados, recordándome el tesoro que alguna vez tuve y que destrocé con mis propias manos.Apreté los puños con tanta fuerza que las uñas se me clavaron en las palmas, usando el dolor para recordarme que todo esto era temporal.“Freya, espérame”.“Cuando supere este último obstáculo, buscaré en cada rincón del mundo hasta encontrarte”.“Y esta vez, dedicaré mi vida eterna a protegerte. Nunca m
Read more