Arya.Tamara desmayada en el suelo, Adrián tratando de reanimarla y la gente murmurando, era todo un espectáculo. Atados por el chismes, ninguno de los invitados se había retirado del lugar. Contenían el aliento, expectantes del desenlace. Me serví otra copa de champaña y la tomé de un sorbo, mientras una satisfacción oscura me invadía.Adrián fue el primero en reaccionar. Su rostro, habitualmente cínico y calculador, lucía muy pálido, vi la rabia y el miedo en su mirada. Cuando se arrodilló para levantar a Tamara del suelo, los pequeños fragmentos de una copa rota le rasgaron el costoso pantalón. —¡Tamara ! ¡Mi amor, mírame! —exclamó, tomándola por los hombros y sacudiéndola con una desesperación demasiado teatral para ser real.Me incliné achicando los ojos. Me fijé en un detalle imperceptible para los quinientos invitados que miraban horrorizados desde sus mesas. Yo me había pasado meses estudiando a mis enemigos, no creía en desmayos de mentiras. ¿Cómo me dí cuenta? Sencill
Última actualización : 2026-06-24 Leer más