Arya.—¡Auxilio!, vengan al balcón. —Grité mientras corría en busca de los empleados.Mi esposo estaba sudando, pero no soltó a su hermana, quien se balanceaba a punto de caer.—¡Hermano! ¡Suéltame! Nos vamos a caer los dos.—No me importa, no te voy a soltar. Un grupo de hombres se hizo presente para ayudar a Maximiliano, tiraron de su cuerpo hasta que trajo a Tamara al piso.El barandal se terminó de caer, luego. Por varios segundo de diferencia y esa caída de quince metros de altura hubiera sido fatal.—Perdóname, mi hermano. Por todo lo malo que te hice y…—Tranquila, ya estás a salvo, es lo que importa.Ella se encogió en posición fetal sobre el mármol, sollozando con mucho sentimiento. Yo la abracé y acaricié su cabello mientras la consolaba.—Ya pasó, olvidemos el pasado.—Arya, yo te hice mucho daño, perdóname. —Ya te dije olvidemos eso.Permanecimos abrazadas por largo rato, era parecía otra persona. Maximiliano permanecía de rodillas, apoyando las manos en el suelo, con
Terakhir Diperbarui : 2026-06-26 Baca selengkapnya