Gael.Mi hija mayor temblaba de indignación, apuntándome con el dedo acusador mientras sus lágrimas no paraban de brotar.A su lado, Anna, la madre de mi hijo Maximiliano, ella me clavaba una mirada cargada de asco.En el centro de la sala, fría como una reina, Arya la mujer que acababa de pisar mi dignidad. Me observaba saboreando el veneno de haberme revelado que el cuerpo que yo tanto codiciaba no me pertenecía.El aire me faltaba. La náusea y el horror me arañaban la garganta. Pero antes de permitir que me pisotearan por completo en mi propio territorio, mi instinto despertó con furia.Me puse de pie de un salto, enderezando la espalda.Clavé mi mirada en cada una de ellas, recordando que soy Gael Altamirano.—¡Basta! Nadie aquí tiene el maldito derecho de condenarme. ¿Creen que me escondí en Francia por cobardía o por placer? ¡Mírate, hija! ¡Tú trajiste a nuestra vida a ese miserable que llamas esposo! Tu querido marido, mi yerno, intentó envenenarme. Ellas bajaron la guardia, p
Terakhir Diperbarui : 2026-07-01 Baca selengkapnya