El aire no solo cambió; se volvió denso, cargado de una electricidad estática que hacía que el vello de los brazos de Lía se erizara. El territorio, siempre protector, parecía emitir un zumbido de advertencia. Algo que no pertenecía a la manada, pero que conocía sus leyes, acababa de cruzar la frontera.Lía lo sintió en el centro de su pecho. No fue un miedo paralizante, sino un tirón magnético, una vibración que resonaba en sus huesos con una familiaridad aterradora. Su cuerpo reconoció al intruso antes de que su mente pudiera ponerle un nombre.Kael se transformó frente a sus ojos. Su postura relajada de la mañana desapareció, siendo reemplazada por la de un depredador en su punto máximo de alerta. Se colocó frente a ella, su espalda ancha bloqueando la visión de Lía, mientras un gruñido sordo, vibrante como un terremoto lejano, nacía en lo profundo de su pecho.—No debiste volver —la voz de Kael era puro acero, despojada de cualquier rastro de humanidad.El hombre que apareció de e
Zuletzt aktualisiert : 2026-04-29 Mehr lesen